Sweet Sixteen


Dulce adolescencia


Tenía tu vestido a flores
y el paraíso   
para cuando salieras de prisión,
era Viernes y no llovía.
Estaba más feliz que tú, tenía 17 años,
me decías que detrás de la cortina no había nada,
pero yo te compré una casa mamá,
 con mis ahorros de las ventas ,
un hogar.

Todo se olvidaría,

Alex, no quiso entender y 
se rajó la cara para decirme que no estaba muerto,
que ya nada le importaba.

La sangre corría
 y por mi casa entraba la luz.
Tú te quedaste en la puerta,
incrédula,
-seremos felices, mamá- te dije,
-esta es  tu casa, hasta tiene jardín-

y abrí la ventana para que vieras el mar.

Tu volviste con él,
no me creíste.

Yo te compré una casa, mamá 

           miré detrás,
               el jardín,
sólo se escuchaba el mar
    casi silencioso
                 muy silencioso
mientras la casa ardía en llamas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario